Sorolla. Una celebración de la vida

El arte español es poco conocido en el mundo, aunque con algunas y notables excepciones: no se entiende la historia del arte de Occidente sin Velázquez, como no se puede entender el arte de 1900 sin Sorolla, el pintor más celebrado —junto con Sargent y Boldini— de la Europa de su tiempo. Dentro del año Sorolla en el que se conmemora el centenario de su muerte, tres profesionales del arte españoles —Jorge Coll, Artur Ramon y Dámaso Berenguer— hemos trabajado con el objetivo de organizar una muestra sobre el artista valenciano. Hemos sido capaces de juntar una quincena de lienzos, procedentes de colecciones particulares, que dan buena fe de las calidades artísticas de uno de los grandes maestros de nuestra pintura.

El mar en Sorolla es el protagonista, con la luz bañando las olas, pero también lo son los retratos de agudeza psicológica y los paisajes de sumarias pinceladas; temas que trabajó a lo largo de su fructífera carrera. Son pinturas que van del realismo social de los primeros años hasta los bocetos para los murales costumbristas de la Hispanic Society de Nueva York pasando por las composiciones tan celebradas de la playa valenciana.

No se puede apreciar el arte si no se conoce, y parte del problema de la falta de reconocimiento internacional de nuestra pintura viene porque se ha expuesto y difundido poco. Por eso, esta exposición, que Colnaghi presentará en Bruselas, Londres, Nueva York y Madrid, ciudades estas dos últimas donde Sorolla ya fue aclamado en vida, es tan estimable. Más allá de lo comercial, es valiosa porque difunde y ensalza obras a la venta de uno de los artistas españoles más buscados y queridos, cuya fama se consolidó en vida, en Europa y Estados Unidos, y que en estos cien años no ha hecho más que crecer y consolidarse como referente indiscutible del impresionismo hispánico.