Santiago Rusiñol

Barcelona 1861 - Aranjuez 1931

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Biografia

Rusiñol fue uno de los pintores más relevantes de finales del siglo XIX y principios del XX en España, figurando entre los máximos exponentes del Modernismo pictórico. Hijo de la burguesía dedicada a la industria textil, abandonó el negocio familiar desde joven para formarse en pintura y dibujo en el taller barcelonés de Tomàs Moragas (1837–1906). En su etapa de juventud sintió especial interés por el paisajismo y, principalmente, por la producción de Joaquim Vayreda (1843–1894), artista que introdujo los planteamientos impresionistas en el mercado artístico de Barcelona. Rusiñol convirtió el viaje en su modus vivendi y, además, le sirvió para descubrir constantemente nuevos motivos pictóricos, colores y sensaciones, que tan bien plasmó en su pintura. Su ansia de independencia culminó en 1889, cuando empezó a realizar estancias en París con algunos amigos artistas, entre los que destaca de quien fue íntimo e inseparable, Ramon Casas (1866-1932). Allí descubrió la modernidad, el impresionismo, e hizo de la bohemia su bandera y principal motivo vital y pictórico. Se entusiasmó con la obra de Henri de Toulouse-Lautrec, Paul Signac, James Whistler y Théophile Steinlen, entre otros muchos, y compartió una estrecha relación con creadores clave de la capital francesa de finales del siglo XIX, como el músico Erik Satie (1866 -1925). De esta etapa destacan las escenas de la bohemia que él mismo experimentó en el Moulin de la Galette y en Montmartre, donde siempre están presentes la melancolía, la miseria y el gris de la Ville Lumière. Precisamente en esta etapa se consagró como pintor, tanto en París como en Barcelona o Madrid, y logró medallas y menciones a certámenes oficiales de pintura. En Barcelona, la Sala Parés y la taberna modernista Els Quatre Gats se convirtieron en los principales espacios de relación y difusión de su obra, tanto literaria como pictórica. En 1895, durante un viaje a Granda, descubrió el que fue su principal tema pictórico hasta su fallecimiento en 1931: los jardines abandonados. Partió de los jardines de la Alhambra y el Generalife y, después, tras constantes viajes por toda España fue conociendo diferentes rincones donde los jardines decadentes fueron siempre protagonistas. Melancólico, solitario y nómada, Rusiñol explotó su extraordinaria sensibilidad en esta temática y le llevó a cosechar nuevos triunfos tanto en certámenes nacionales e internacionales. Consumida por la aristocracia y la burguesía, su pintura logró ser una de las más preciadas de toda la producción artística española de su tiempo. Además de como pintor, Rusiñol fue un referente como escritor, filósofo y esteta, influenciando tanto a literatos como a todo tipo de artistas franceses y españoles.