13.04.2026 | ars magazine
Por Julián Hernandez
Tras el éxito que tuvo en la Galería Leandro Navarro de Madrid ahora la Galería Artur Ramon Art de Barcelona exhibe hasta el 29 de mayo la exposición Maillol_Manolo. La escultura pura, que reúne un conjunto de esculturas y dibujos de estos dos artistas, unidos por la amistad y un sentido artístico definido por lo mediterráneo y la búsqueda de formas sinceras que enlazaron con el retorno al orden griego arcaico. Tras su clausura en Artur Ramon Art la muestra viajará a la Galería Dina Vierny de París, una de las instituciones que mejor preserva el legado de Aristide Maillol.
La exposición, organizada por las galerías Artur Ramon Art, Leandro Navarro y Dina Vierny, quieren ser un homenaje a los dos artistas pero también a la memoria de Álex Susanna, poeta, escritor y gran conocedor de las obras de Maillol y Hugué, fallecido en julio de 2024 sin cuyo buen hacer quizás no se hubiera organizado esta ambiciosa muestra itinerante.
Tanto Aristide Maillol (Banyuls -sur-Mer, 1861- 1944) como Manolo Hugué (Barcelona 1872- Caldas de Montbuy, 1945) fueron dos artistas, que esculpieron y dibujaron la figura humana buscando la forma pura, con ecos relevantes de la herencia griega arcaica. Maillol estableció las bases para un tipo de escultura figurativa que influenció a otros escultores posteriores como Henry Moore, mientras Manolo Hugué, cercano al Noucentismo catalán supo fusionar lo clásico con lo popular en esa apuesta por volúmenes robustos y redondeados.
Otros aspectos que destacan en el lenguaje formal de Manolo y Maillol fueron la luz del Mediterráneo y un rigor compositivo que les llevaron a transitar, cada uno con su singularidad, por un sendero pleno de sobriedad y de una aspiración humanista en las formas que representaron.
Ambos se conocieron en París y llegaron a mantener una profunda amistad posterior durante los años de la I Guerra Mundial cuando se trasladaron a los Pirineos Orientales, Maillol en su ciudad natal y Manolo Hugué en Céret, separados apenas por 40 kilómetros, con un amigo común en la zona como el escritor y poeta, Pierre Como, que dejó algunos testimonios de la profunda amistad y respecto que se tenían Maillol y Hugué.
En las salas de Artur Ramón se exhiben un conjunto de esculturas y dibujos de Aristide Maillol y de Manolo Hugué, que tienen a la mujer como uno de sus temas favoritos, tanto cuando la dibujan como en sus formas escultóricas. Ambos reflejan el cuerpo femenino desnudo proyectado como un ideal de perfección , armónico, eterno y siempre esencial. Los dos persiguieron la innovación, Hugué y Maillol supieron representar ese ideal a través de materiales tan distintos como la terracota, la piedra o el bronce.
Aunque hay algunas similitudes como el hecho de ser autodidactas y una interacción entre las formas escultóricas de los dos, su enfoque plástico difiere. Por un lado, Maillol comenzó con la talla de madera, mientras que el segundo con la joyería con la sombra de Paco Durrio. Maillol fue amigo de Bonnard, Vuillard y Denis, que supo combinar disciplinas tan variadas como la pintura, el dibujo, la cerámica, y más tarde en la escultura donde supo extraer en sus cuerpos femeninos la voluptuosidad que enlaza con la alegría de vivir de Matisse, poniendo más énfasis en la redondez de la silueta femenina que en los rostros que esculpe y eso es algo en común con Manolo Hugué.
Por otro lado, las esculturas de Hugué no fueron tan hedonistas ni voluptuosas como las formas de Maillol, sino que eligió un enfoque más contenido y modesto cercano al ideal griego primitivo.
Las esculturas de ambos son el centro de la exposición y los dibujos están relacionados con las formas esculpidas, ya sean como estudios preparatorios o como sugerencias de nuevos proyectos pictóricos o escultóricos.
Así podemos observar cómo interaccionan un bronce de Maillol, Femme vêtue assise con Femme allongée de Manolo Hugué y en buena medida Deux femmes (1924) del escultor español con una terracota de Maillol, Porteuses d’eau (1898).
Y quizás mencionar aunque usando diferentes materiales, la relación entre Danse de Salomé, relieve en terracota de Manolo Hugué con un bronce de Aristide Maillol, Couple (1896), en las que la late la tensión entre la mujer y el hombre a través de la danza.
Sin dejar de lado, una terracota de Maillol, Pequeña pensadora vestida (1902); El guerrero moribundo, un bronce del escultor francés de 1925; Busto de Venus con flequillo (1920-1928); y una sanguina de 1930, Desnudo de pie de espaldas.
Y qué decir de las terracotas de Hugué con el retrato de Pierre Saque, y de Dos mujeres, sin olvidar su facilidad para el dibujo en Estudios para la escultura de una figura secándose (1923) y otros Estudios de 1909-1914, que confirman su versatilidad creadora en torno a los temas más cercanos a la vida mediterránea con esa mirada sobre las mujeres y los campesinos.



