{"id":26487,"date":"2019-05-23T19:37:20","date_gmt":"2019-05-23T17:37:20","guid":{"rendered":"https:\/\/nova.arturamon.com\/retrato-de-una-dama-veneciana\/"},"modified":"2019-11-19T12:26:00","modified_gmt":"2019-11-19T11:26:00","slug":"retrato-de-una-dama-veneciana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arturamon.com\/es\/retrato-de-una-dama-veneciana\/","title":{"rendered":"Retrato de una dama veneciana"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #666666; font-size: 14.4px;\">Anonymous,\u00a0<\/span><em style=\"color: #666666; font-size: 14.4px;\">Dama veneciana<\/em><span style=\"color: #666666; font-size: 14.4px;\">, Mediados del siglo XVII. \u00a9 Museo Nacional del Prado.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>por Artur Ramon<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4 class=\"destacat\">Uno de los sue\u00f1os de todo anticuario-cronopio es que venga un cliente-fama y te compre la tienda entera.<\/h4>\n<p>Las posibilidades son m\u00ednimas, pero en este oficio, como en la vida, todo puede pasar. De hecho, le ocurri\u00f3 a un colega m\u00edo el d\u00eda que lleg\u00f3 una clienta a su stand en una gran feria internacional y le compr\u00f3 de una vez sus mejores cuadros: un\u00a0<em>Retrato de Ni\u00f1a<\/em>\u00a0de Simon Vouet, una\u00a0<em>Susana y los Viejos<\/em>\u00a0del Guercino, una\u00a0<em>Vista del Gran Canal de Venecia<\/em>\u00a0de Bernado Belloto y un\u00a0<em>san Sebasti\u00e1n<\/em>\u00a0de Ribera, si no recuerdo mal. Nunca olvidar\u00e1 la sensaci\u00f3n de plena felicidad que tuvo cuando cerr\u00f3 la operaci\u00f3n con aquella distinguida dama que parec\u00eda salida de una novela de Henry James. Delgad\u00edsima, cr\u00e1neo de Virgen de Malinas con el pelo lacio de azabache recogido en un mo\u00f1o antiguo, ojos grises de gata ex\u00f3tica y la piel de pergamino que asomaba en unos brazos de ni\u00f1a. Vest\u00eda como suelen vestir las grandes se\u00f1oras: traje-chaqueta austero de sastre bueno, ropa sin estridencias, tonos grises, sabedoras que la ostentaci\u00f3n del lujo, la apolog\u00eda de la marca es cosa de nuevos ricos.<\/p>\n<p>A los anticuarios, la experiencia de la venta nos aporta un confort espiritual, una tranquilidad, la ilusi\u00f3n de disponer de nuevos fondos para volver a comprar, que es lo que m\u00e1s nos gusta. En rigor, para un anticuario de verdad, vender no es m\u00e1s que la consecuencia natural del proceso de la compra, pero lo que nos apasiona es hacer lo mismo que hacen nuestros famas-clientes, construir una colecci\u00f3n, lo que nos diferencia de ellos es que a veces tardamos menos tiempos en dispersarla.<\/p>\n<p>La dama en cuesti\u00f3n apunt\u00f3 en una tarjeta su nombre, Caterina Prospero-Romallino y su direcci\u00f3n (un palacio en el Gran Canal de Venecia) mientras mi colega calculaba el precio del anillo de rubies que luc\u00eda en su dedo anular de la mano izquierda, zurda era. Quedaron que \u00e9l personalmente llevar\u00eda los cuadros a su casa durante la feria (no hubo manera de que la se\u00f1ora comprendiese que, con su caprichosa decisi\u00f3n, le dejaba el stand desnudo y no ten\u00eda cuadros del mismo nivel para substituir). Pero el cliente siempre tiene raz\u00f3n y m\u00e1s cuando est\u00e1 dispuesto a gastarse casi diez millones de euros de una tacada. As\u00ed que concertaron una cita y mientras la se\u00f1ora se iba por el pasillo central de la feria dejando una estela de dinero y glamour, el anticuario no tard\u00f3 ni un minuto en acudir a su ordenador y buscar el nombre de la misteriosa clienta. Se fue directamente a im\u00e1genes y las fotos que vio coincid\u00edan con ella: la misma piel arrugada y los ojos de hielo, incluso le pareci\u00f3 ver el mismo rub\u00ed aunque ahora no sabe si fue una proyecci\u00f3n de su imaginaci\u00f3n. Pregunt\u00f3 a un colega discreto y le confirm\u00f3 que era una mujer muy rica que pod\u00eda comprar esto y mucho m\u00e1s y se extendi\u00f3 en detalles que completaron un retrato de la dama que le dej\u00f3 tranquilo.<\/p>\n<div id=\"attachment_6692\" class=\"wp-caption alignnone\">\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-6692\" src=\"https:\/\/www.miradorarts.com\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/02-Bellotto_-_Venice-_The_Grand_Canal_facing_Santa_Croce.jpg\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" srcset=\"https:\/\/www.miradorarts.com\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/02-Bellotto_-_Venice-_The_Grand_Canal_facing_Santa_Croce.jpg 600w, https:\/\/www.miradorarts.com\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/02-Bellotto_-_Venice-_The_Grand_Canal_facing_Santa_Croce-300x192.jpg 300w\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"383\" \/><\/p>\n<p class=\"wp-caption-text\">Bernardo Bellotto,\u00a0<em>Venecia: El Gran Canal frente a la Santa Croce<\/em>,\u00a0<em>c<\/em>. 1740s. National Gallery, UK.<\/p>\n<\/div>\n<p>Pas\u00f3 unos d\u00edas intensos organizando el env\u00edo de los cuadros cuya log\u00edstica no era ni f\u00e1cil, ni barata. Encontr\u00f3 una empresa de transportes de profesionales eficaces que organizaron todo previa transferencia. Y as\u00ed nuestro cronopio se vio navegando en un taxi-Riva por el Gran Canal en un d\u00eda soleado que anunciaba la primavera, justo en medio de la feria y despu\u00e9s de arreglar su stand como pudo. Entonces pens\u00f3 en lo imprevisible que es nuestro oficio. Muchos colegas comenzaron a protestar por la falta de compromiso de nuestro anticuario con la feria diciendo que no es profesional sacar los cuadros antes de que termine, que pod\u00eda haber esperado, que ellos nunca lo hubiesen hecho y maldades propias del gremio donde la envidia es el motor de las relaciones humanas. Algunos ya revoloteaban en las horas de hierro de la feria firmando cartas para pedir a la organizaci\u00f3n que lo expulsasen con esa vehemencia propia de los cronopios que entienden el oficio como una guerra entre competidores o tienen una visi\u00f3n darwiniana de nuestra especie. Son los mismos, -y cr\u00e9anme que conozco a muchos-, que disfrutan m\u00e1s matando ventas que vendiendo.<\/p>\n<p>Nuestro anticuario lleg\u00f3 puntual a su cita. Impon\u00eda la fachada del palacio con su p\u00f3rtico palladiano rematado con dos cabezas de le\u00f3n que se reflejaban en las densas aguas de aceite de la laguna. Toc\u00f3, impaciente, tres veces el timbre, nadie contest\u00f3. Cuando ya sacaba su tel\u00e9fono m\u00f3vil para llamar a Davide, el mayordomo de la se\u00f1ora, abri\u00f3 la puerta una chica de unos veinte a\u00f1os, anor\u00e9xica con el rostro ba\u00f1ado en l\u00e1grimas. Se present\u00f3 como Mariana, la hija de la se\u00f1ora Caterina, y le coment\u00f3 que aquella noche su madre hab\u00eda sufrido un ictus y estaba hospitalizada. Todo hab\u00eda sido muy precipitado y no le hab\u00edan podido avisar. Mientras hablaba, sus ojos no paraban de llorar y el anticuario, paternal, la abraz\u00f3 y le dijo que no se preocupase, que el estado de salud de su madre era mucho m\u00e1s importante que todos los cuadros del mundo (un gran anticuario-cronopio es un artista de la mentira piadosa); quiz\u00e1s de todos los cuadros del mundo s\u00ed, pero no de los suyos, los cuales ya estaban a punto de llegar. Y as\u00ed fue, mientras ella a\u00fan lloraba hablando casi sin respirar y agitando las manos como hacen los italianos, llegaron los transportistas, cuatro gigantes que en un momento descargaron los cuadros perfectamente embalados en cajas de madera y los dejaron en la entrada del palacio donde reinaba una consola Luis XV rematada por un espejo, un homenaje al oro y la rocaille. M\u00e1s all\u00e1 no se ve\u00eda nada, solo una puerta de madera labrada que parec\u00eda original, de finales del siglo XVIII, tras la cual se promet\u00eda un mundo de cuadros, tapices, mueble y objetos extraordinarios propios de la colecci\u00f3n de la Sra. Prospero-Romallino que pasaba por ser una de las grandes fortunas y coleccionistas de Italia.<\/p>\n<div id=\"attachment_6695\" class=\"wp-caption alignnone\">\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-6695\" src=\"https:\/\/www.miradorarts.com\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/03-Retrato-de-nin%CC%83a-con-paloma.jpg\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" srcset=\"https:\/\/www.miradorarts.com\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/03-Retrato-de-nin\u0303a-con-paloma.jpg 600w, https:\/\/www.miradorarts.com\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/03-Retrato-de-nin\u0303a-con-paloma-239x300.jpg 239w\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"752\" \/><\/p>\n<p class=\"wp-caption-text\">Simon Vouet,\u00a0<em>Retrato de ni\u00f1a con paloma<\/em>, 1615-1627. \u00a9 Museo Nacional del Prado.<\/p>\n<\/div>\n<p>Nuestro anticuario estaba confundido y sin darse cuenta se le puso cara de cronopio, es decir, se le dibuj\u00f3 en el rostro una mezcla extra\u00f1a de melancol\u00eda e incredulidad. Llevaba un albar\u00e1n en su maleta de piel, mas propia de un vendedor de enciclopedias que de un profesional del arte, y sac\u00f3 un documento con una relaci\u00f3n de las piezas y sus valores y le pidi\u00f3 a la chica de ojos llorosos que lo firmase. Mariana lo hizo y antes de despedirse quedaron que \u00e9l se quedar\u00eda en Venecia hasta que su madre se recuperase y pudiese transferirle el importe de los cuadros que all\u00ed dejaba. Se intercambiaron los n\u00fameros de tel\u00e9fono m\u00f3vil y se despidieron con un apret\u00f3n de manos (dud\u00f3 en besar su rostro acu\u00e1tico, pero le pareci\u00f3 excesivo). Cuando se cerr\u00f3 la puerta del palacio, nuestro colega pens\u00f3 que era un hombre afortunado, hab\u00eda hecho la venta m\u00e1s importante de su carrera y respir\u00f3 fondo y se dispuso a recorrer Venecia m\u00e1s como un Grand turista del siglo XVIII que no como un mal turista de hoy.<\/p>\n<p>Se fue directamente a la Riva degli Schiavoni y reserv\u00f3 una suite en el hotel Danieli a tres mil euros la noche (cuando se tiene mucho el dinero es un concepto abstracto). Entr\u00f3 en su suite y se ech\u00f3 en la cama de sabanas de lino y colcha dorada y le doli\u00f3 que estuviese solo mientras observaba los frescos de inspiraci\u00f3n tiepolesca del techo. Luego abri\u00f3 la ventana y el Gran Canal estaba justo delante de sus ojos como el mejor Canaletto en movimiento. Sali\u00f3 a la terraza y el atardecer pintaba de naranja la c\u00fapula recortada de la Salute y pidi\u00f3 un Negroni que bebi\u00f3 a sorbos sabiendo que era un privilegiado, el hombre m\u00e1s afortunado y feliz del mundo, un James Bond del arte, el m\u00e1s listo de la clase, lo m\u00e1ximo. Al d\u00eda siguiente quiso dar tiempo a su clienta que se recuperaba del ictus y no llam\u00f3 a Caterina (\u00e9l era un se\u00f1or y la salud m\u00e1s importante que el arte) y decidi\u00f3 visitar la ciudad. Tintoretto, el Veron\u00e9s, Tiziano, Giorgione, Bellini, Carpaccio, Tiepolo\u2026. una cartograf\u00eda del color en la pintura que degust\u00f3 lentamente como el mejor gourmet. Por la tarde se dej\u00f3 caer en la terraza del caf\u00e9 Florian de la Piazza san Marco y mir\u00f3 con superioridad de clase a los turistas que hac\u00edan cola para entrar en la bas\u00edlica mientras sonaba la m\u00fasica triste de una banda callejera dominada por el vientre espasm\u00f3dico de un viejo acorde\u00f3n. Quiso cerrar el d\u00eda cenando en el Harry\u2019s Bar, era rico, pod\u00eda permit\u00edrselo.<\/p>\n<div id=\"attachment_6698\" class=\"wp-caption alignnone\">\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-6698\" src=\"https:\/\/www.miradorarts.com\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/04-Susana-y-los-viejos.jpg\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" srcset=\"https:\/\/www.miradorarts.com\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/04-Susana-y-los-viejos.jpg 600w, https:\/\/www.miradorarts.com\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/04-Susana-y-los-viejos-300x252.jpg 300w\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"504\" \/><\/p>\n<p class=\"wp-caption-text\">Guercino,\u00a0<em>Susana y los viejos<\/em>, 1617. \u00a9 Museo Nacional del Prado.<\/p>\n<\/div>\n<p>Despu\u00e9s de cuarenta y ocho horas decidi\u00f3 que era ya hora de llamar a Mariana, la hija gicomettiana de la clienta, y lo hizo varias veces sin \u00e9xito. Salia una voz femenina gravada de Telecom Italia que le anunciaba que aquel n\u00famero de m\u00f3vil ya no estaba operativo. Sigui\u00f3 insistiendo sin suerte y desesperado regres\u00f3 al palacio del Gran Canal. Llam\u00f3 varias veces y nadie le abri\u00f3. Parec\u00eda abandonado. Encontr\u00f3 a unos alba\u00f1iles de un edifico pr\u00f3ximo y les pregunto si sab\u00eda d\u00f3nde estaban los propietarios del palacio. Cuando le dijeron que all\u00ed hac\u00eda muchos a\u00f1os que no viv\u00eda nadie y que lo usaban a menudo como un plat\u00f3 para televisi\u00f3n o publicidad sinti\u00f3 en todo su cuerpo todo el peso del mundo y se qued\u00f3 sin sangre, helado y como en la pel\u00edcula que dicen que vemos antes de morir recorri\u00f3 todo el camino que le hab\u00eda llevado hasta all\u00ed: la dama de ojos fr\u00edos, su rub\u00ed, la hija anor\u00e9xica que parec\u00eda desesperada y enseguida comprendi\u00f3 que todo era mentira, una estafa. Se qued\u00f3 sin aliento, se le hel\u00f3 el cuerpo, desfalleci\u00f3. Cuando se despert\u00f3, estaba en una cafeter\u00eda regentada por chinos que lo hab\u00edan socorrido cuando desfalleci\u00f3 en la calle y sinti\u00f3 que aspiraba alcohol en un algod\u00f3n mientras estaba en el regazo de una extra\u00f1a oriental, la estampa de una Piedad postmoderna. Sab\u00eda que la ruina lo acechaba, de una estafa as\u00ed un anticuario-cronopio no se recupera. Sinti\u00f3 la arrogancia de los \u00faltimos a\u00f1os cuando se sab\u00eda superior y en aquel mismo instante hubiese querido retroceder y cambiarlo todo. Del fondo submarino de su subconsciente escuch\u00f3 entre risas la voz ronca de un competidor:\u00a0<em>Too late!<\/em>\u00a0No soportaba pensar como la noticia ya habr\u00eda volado hac\u00eda la feria y como sus colegas se deber\u00edan regocijar al conocerla: no hay nada que guste m\u00e1s al gremio que hacer le\u00f1a del \u00e1rbol ca\u00eddo.<\/p>\n<p>Pens\u00f3 en suicidarse, pero la imagen de sus hijos mellizos peque\u00f1os esper\u00e1ndolo en casa par\u00f3 s\u00fabitamente sus malos instintos. No pod\u00eda dejar de preguntarse c\u00f3mo le hab\u00eda podido pasar esto a \u00e9l, un hombre cauto y razonable, como no hab\u00eda sabido ver que aquello tenia mala pinta, que pod\u00eda ser una estafa, como hab\u00eda sido tan ingenuo de entregar las obras antes de cobrarlas o sin tenir un contrato. Y no encontraba respuestas que confortasen su tragedia personal y profesional porqu\u00e9 encontrarlas hubiese supuesto reconocer sus m\u00faltiples debilidades de hombre egoc\u00e9ntrico y ambicioso. Alguien que se pensaba m\u00e1s de lo que era, que se cre\u00eda impune a todo, un macho alfa que no se hab\u00eda formado ni en \u00e9tica, ni en estica pero que daba lecciones a todos. Un hombre que hablaba de moral siendo inmoral y de arte sin sentirlo m\u00e1s all\u00e1 de comerciar con \u00e9l. Alguien que siempre se pavoneaba de tener un ojo labrado por la experiencia y el error mejor que el de cualquier experto y ser un lince para los negocios. Alguien que despreciaba el esfuerzo intelectual y bat\u00eda a sus rivales en las casas de subasta a golpe de talonario y era denigrante en la victoria y rabioso por qu\u00e9 no sab\u00eda perder. Un tipo sin clase, sin educaci\u00f3n, zaf\u00edo que se vest\u00eda de gran se\u00f1or con trajes ajustados de los que sal\u00edan pa\u00f1uelos blancos de los bolsillos. Se pasaba el d\u00eda publicando estupideces en Twitter y haciendo apolog\u00eda del fascismo. Un hombre que pertenec\u00eda a otro tiempo y se peinaba con brillantina y llevaba un bigote recortado absurdo de censor franquista y le gustaba en verano escuchar a Wagner mientras rele\u00eda a Hitler. Alguien que solo se fiaba de \u00e9l mismo y de su instinto y no quer\u00eda reconocer sus inicios en una familia humilde, como hab\u00eda crecido superando adversidades y el desprecio con el que le miraban los otros ni\u00f1os en el colegio y como se hab\u00eda obsesionado por ser un d\u00eda como ellos y poseer, al menos, la misma riqueza y tratarse de igual a igual con los que la pose\u00edan. Ya casi no recordaba c\u00f3mo se hab\u00eda casado con una mujer de alta alcurnia a quien nunca quiso para llegar a ser quien no hubiese sido nunca y como hab\u00edan tenido los mellizos que s\u00ed quer\u00eda, pero a su manera, fragmentaria y ego\u00edsta. Y como hab\u00eda hecho todo lo posible por entrar en un mundo que no era el suyo y como hab\u00eda reconvertido su resentimiento social en una ambici\u00f3n desmesurada.<\/p>\n<div id=\"attachment_6701\" class=\"wp-caption alignnone\">\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-6701\" src=\"https:\/\/www.miradorarts.com\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/05-San-Sebastia%CC%81n.jpg\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" srcset=\"https:\/\/www.miradorarts.com\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/05-San-Sebastia\u0301n.jpg 600w, https:\/\/www.miradorarts.com\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/05-San-Sebastia\u0301n-230x300.jpg 230w\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"781\" \/><\/p>\n<p class=\"wp-caption-text\">Jos\u00e9 de Ribera,\u00a0<em>San Sebasti\u00e1n<\/em>, 1636. \u00a9 Museo Nacional del Prado.<\/p>\n<\/div>\n<p>Este episodio era el colof\u00f3n a una vida de mentira, el abismo en el final de camino de un necio charlat\u00e1n e impostor, de un estafador\u00a0<em>amateur<\/em>\u00a0que se hab\u00eda cruzado por primera vez en el camino con unos profesionales de verdad. Y as\u00ed, abandon\u00f3 Venecia jurando que no regresar\u00eda jam\u00e1s, porqu\u00e9 all\u00ed se desvanec\u00edan sus sue\u00f1os y la vida, como si fuese un juego de azar, lo pon\u00eda otra vez en la casilla de salida, le devolv\u00eda de una patada a sus or\u00edgenes, de donde quiz\u00e1s no hubiera debido salir nunca y de donde ahora, desde luego, ya nunca podr\u00eda despegar. Aquella misma noche tuvo una pesadilla y entre risas la voz tr\u00e9mula sentenci\u00f3: \u201cGame over, my fucking friend\u201d\u2026.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Artur Ramon<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.miradorarts.com\/es\/retrato-de-una-dama-veneciana\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">miradorarts.com<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Anonymous,\u00a0Dama veneciana, Mediados del siglo XVII. \u00a9 Museo Nacional del Prado. &nbsp; por Artur Ramon &nbsp; Uno de los sue\u00f1os de todo anticuario-cronopio es que venga un cliente-fama y te [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":14,"featured_media":26484,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[407,565],"tags":[],"class_list":["post-26487","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-blog-diario-artur-ramon","category-general-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/arturamon.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26487","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/arturamon.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/arturamon.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arturamon.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arturamon.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=26487"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/arturamon.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26487\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arturamon.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/26484"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/arturamon.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=26487"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/arturamon.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=26487"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/arturamon.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=26487"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}