{"id":26463,"date":"2019-06-27T13:38:27","date_gmt":"2019-06-27T11:38:27","guid":{"rendered":"https:\/\/nova.arturamon.com\/el-anticuario-sonambulo\/"},"modified":"2019-11-19T11:56:54","modified_gmt":"2019-11-19T10:56:54","slug":"el-anticuario-sonambulo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arturamon.com\/es\/el-anticuario-sonambulo\/","title":{"rendered":"El anticuario son\u00e1mbulo"},"content":{"rendered":"<h4 class=\"destacat\">Dominique Lambert tiene veinte a\u00f1os y vive en Par\u00eds. Su madre, Isabelle, es una reconocida psiquiatra y su padre, Christophe, un anticuario o cronopio.<\/h4>\n<p>Mide metro noventa y es de constituci\u00f3n ast\u00e9nica. Naci\u00f3 un mes antes de que su madre saliese de cuentas porqu\u00e9 su estructura \u00f3sea estaba ya madura y el ginec\u00f3logo ten\u00eda miedo de que, si esperaba, el parto no fuese natural. Dominique lleg\u00f3 al mundo inh\u00f3spito de los famas expulsado violentamente de la vida liquida y pac\u00edfica del \u00fatero materno. Parec\u00eda que a Dominique le hab\u00edan despertado el medio de un sue\u00f1o eterno y miraba la vida con indolencia y pereza. Supl\u00eda su vagancia con una bondad reflejada en su mirada limpia y su sonrisa honesta. Sus padres desde el principio supieron que su hijo estaba hecho con la arcilla de los hombres buenos.<\/p>\n<p>Fue un estudiante que cumpli\u00f3, sin m\u00e1s. Los amigos lo quer\u00edan. Ten\u00eda el don de caer bien a todo el mundo y no suscitaba envidias. S\u00f3lo compet\u00eda cuando jugaba al baloncesto donde sobresal\u00eda y como capit\u00e1n se preocupaba m\u00e1s por el equipo que por \u00e9l mismo. Acab\u00f3 el bachillerato con unas notas decentes y se matricul\u00f3 en Humanidades en la Sorbona.<\/p>\n<p>A Dominique le gustaba acompa\u00f1ar a su padre los domingos al\u00a0<em>March\u00e9 aux Puces<\/em>\u00a0de Par\u00eds donde encontraban algunos cuadros antiguos y an\u00f3nimos en los que intu\u00edan la promesa de la felicidad. Pronto tambi\u00e9n conoci\u00f3 los resortes del aprendizaje de la decepci\u00f3n y aquellas pinturas sin nombre, que su padre atribu\u00eda como un Dios creador, resultaban copias o falsas o eternamente an\u00f3nimas y la ilusi\u00f3n inicial enseguida daba paso al silencio. De hecho, Dominique se parec\u00eda m\u00e1s a su madre, f\u00edsicamente y de car\u00e1cter, una mujer inteligente y tenaz, cerebral. Se pasaba el d\u00eda encerrada en su consulta que ocupaba una habitaci\u00f3n de la vivienda familiar y los clientes ten\u00edan que cruzar el sal\u00f3n para confesarse en el cuarto de las torturas como Dominique con iron\u00eda defini\u00f3. Iban y ven\u00edan personas y se sentaban durante una hora en una <em>chaise longue<\/em> de Le Corbusier de piel negra desgastada por el roce y los traumas.<\/p>\n<div id=\"attachment_7418\" class=\"wp-caption alignnone\">\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-7418\" src=\"https:\/\/www.miradorarts.com\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/02-John_Henry_Fuseli_-_The_Nightmare.jpg\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" srcset=\"https:\/\/www.miradorarts.com\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/02-John_Henry_Fuseli_-_The_Nightmare.jpg 600w, https:\/\/www.miradorarts.com\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/02-John_Henry_Fuseli_-_The_Nightmare-300x243.jpg 300w\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"486\" \/><\/p>\n<p class=\"wp-caption-text\">John Henry Fuseli,\u00a0<em>The Nightmare<\/em>, 1781.<\/p>\n<\/div>\n<p>Su padre, en cambio, era un rom\u00e1ntico lleno de buenas intenciones, el t\u00edpico hombre que aspira a m\u00e1s de lo que jam\u00e1s podr\u00e1 conseguir, un ut\u00f3pico compulsivo con toques de narcisista que no entend\u00eda como su profesi\u00f3n formaba ya parte del mundo de ayer. Un escritor frustrado. Un cronopio, en fin. Se refugiaba escribiendo unos ensayos sobre arte que no le\u00eda nadie y escribiendo cartas al director del peri\u00f3dico, que nunca se publicaban. Estaba decepcionado con el mundo porqu\u00e9 sin darse cuenta se hab\u00eda hecho viejo.<\/p>\n<p>Su tienda en el Marais se hab\u00eda quedado congelada en el tiempo. Llevaba el negocio como lo hac\u00eda su padre que lo hab\u00eda fundado en los a\u00f1os sesenta, pero los cambios sociales le hab\u00edan pasado por encima sin darse cuenta. Le asolaban las dudas al pensar si quer\u00eda que Dominique se dedicase al oficio de anticuario o que hiciese alguna otra cosa m\u00e1s provechosa. Le daba pena cerrar la persiana de su tienda, pero sab\u00eda que continuar requer\u00eda invertir para convertir el pasado en el presente y \u00e9l ya no ten\u00eda fuerzas. Lo habl\u00f3 con su mujer, pero ya se sabe que en casa del herrero cuchara de palo y ella estaba m\u00e1s concentrada en solucionar la depresi\u00f3n de una paciente que acababan de despedir del trabajo que en pensar en el porvenir de su hijo.<\/p>\n<div id=\"attachment_7421\" class=\"wp-caption alignnone\">\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-7421\" src=\"https:\/\/www.miradorarts.com\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/03-Imatge-estereosco%CC%80pia.jpg\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" srcset=\"https:\/\/www.miradorarts.com\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/03-Imatge-estereosco\u0300pia.jpg 600w, https:\/\/www.miradorarts.com\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/03-Imatge-estereosco\u0300pia-300x165.jpg 300w\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"329\" \/><\/p>\n<p class=\"wp-caption-text\">Imagen estereosc\u00f3pica, c. 1900.<\/p>\n<\/div>\n<p>En una madrugada de invierno se oy\u00f3 un ruido como si hubiese entrado alguien. En aquellos d\u00edas a menudo se o\u00edan noticias de robos que se perpetraban en el coraz\u00f3n de la noche. Los ladrones entraban y rociaban las habitaciones con espr\u00e1is para dormir a los propietarios y as\u00ed poder robar sin prisas. Pero el anticuario estaba bien despierto y mientras o\u00eda el respirar profundo de su mujer le extra\u00f1\u00f3 el estruendo que proced\u00eda de la habitaci\u00f3n de Dominique y record\u00f3 que aquella noche su hijo no sal\u00eda.<\/p>\n<p>Por la ma\u00f1ana al despertarse fue directo a ver a Dominique y se encontr\u00f3 que dorm\u00eda pl\u00e1cidamente, pero sujetando el grabado de Goya que ten\u00eda colgado en el cabezal de su cama. Le sorprendi\u00f3 la imagen de su hijo en la cama tan largo y estuvo unos minutos contempl\u00e1ndolo como lo hac\u00eda cuando era peque\u00f1o, pero ahora ya no estaba delante de su cuna, sino que parec\u00eda estar ante el sepulcro de un rey medieval. Sonri\u00f3 al pensar que el grabado no era otro que\u00a0<em>El sue\u00f1o de la raz\u00f3n produce monstruos<\/em>\u00a0de Goya. Desayunando, le cont\u00f3 a Dominique y a Isabelle lo sucedido, y mientras su hijo no se acordaba de nada, ella describi\u00f3 medicamente el episodio como sonambulismo agudo y se enred\u00f3 en disquisiciones m\u00e9dicas incomprensibles. Dijo que son episodios de parasomnia que se producen en la \u00faltima fase del sue\u00f1o REM y es mejor no despertar al son\u00e1mbulo. Puntualiz\u00f3 que son patolog\u00edas propias de la infancia y tiene base gen\u00e9tica y confes\u00f3 que ella misma se levantaba de ni\u00f1a por la noche para zamparse helados en la nevera.<\/p>\n<div id=\"attachment_7424\" class=\"wp-caption alignnone\">\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-7424\" src=\"https:\/\/www.miradorarts.com\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/04-Francisco_Jose%CC%81_de_Goya_y_Lucientes_-_The_sleep_of_reason_produces_monsters_No._43_from_Los_Caprichos_-_Google_Art_Project.jpg\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" srcset=\"https:\/\/www.miradorarts.com\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/04-Francisco_Jose\u0301_de_Goya_y_Lucientes_-_The_sleep_of_reason_produces_monsters_No._43_from_Los_Caprichos_-_Google_Art_Project.jpg 600w, https:\/\/www.miradorarts.com\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/04-Francisco_Jose\u0301_de_Goya_y_Lucientes_-_The_sleep_of_reason_produces_monsters_No._43_from_Los_Caprichos_-_Google_Art_Project-198x300.jpg 198w\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"907\" \/><\/p>\n<p class=\"wp-caption-text\">Francisco de Goya,\u00a0<em>El sue\u00f1o de la raz\u00f3n produce monstruos<\/em>, 1799.<\/p>\n<\/div>\n<p>Pasaron los meses y nunca m\u00e1s volvi\u00f3 a ocurrir nada parecido cuando Dominique, estando de viaje con su novia en Lisboa, volvi\u00f3 a hacerlo. Se despert\u00f3 en medio de la noche y descolg\u00f3 los cuadros de la habitaci\u00f3n del hotel, unas reproducciones de carteles de Toulouse-Lautrec que dej\u00f3 perfectamente colocados en la cama. Dominique parec\u00eda que quer\u00eda vender aquellas obras a su novia reproduciendo autom\u00e1ticamente lo que ve\u00eda hacer en la tienda a su padre. Balbuceaba palabras ininteligibles, pero por su lenguaje corporal parec\u00eda representar la cara comercial del anticuario.<\/p>\n<p>Al regresar no contaron nada a sus padres, pero al cabo de una semana volvi\u00f3 a pasar lo mismo y ya no fue el grabado de Goya lo que descolg\u00f3 est\u00e1 vez sino que recorri\u00f3 la casa bajando los cuadros con sumo cuidado y abri\u00f3 la puerta y los coloc\u00f3 delicadamente en el rellano mientras hablaba. Fue tan sigiloso que s\u00f3lo descubrieron lo que hab\u00eda pasado cuando su padre se despert\u00f3 al alba, y entonces se encontr\u00f3 con los cuadros dispuestos al lado de las bolsas de basuras al cerrar la puerta de casa.<\/p>\n<p class=\"destacat-article\">El Dominique son\u00e1mbulo dilu\u00eda los tiempos, entrelazando el pasado con el presente.<\/p>\n<p>Consultaron con un psiquiatra especializado en el sue\u00f1o y la conclusi\u00f3n fue que el Dominique son\u00e1mbulo dilu\u00eda los tiempos, entrelazando el pasado con el presente. Es decir, cuando so\u00f1aba era capaz de conjugar momentos de la infancia con las proyecciones del futuro. En aquellas excursiones nocturnas en el territorio del sue\u00f1o el ahora no exist\u00eda, desparec\u00eda en su mente que buscaba entre la memoria de su pasado m\u00e1s remoto y la perspectiva de un futuro incierto. Una dial\u00e9ctica en el territorio del subconsciente entre la expulsi\u00f3n forzada y traum\u00e1tica del \u00fatero materno y la angustia por su futuro profesional que no pod\u00eda verbalizar pero que simulaba en una exploraci\u00f3n en las tinieblas de lo on\u00edrico.<\/p>\n<div id=\"attachment_7427\" class=\"wp-caption alignnone\">\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-7427\" src=\"https:\/\/www.miradorarts.com\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/05-Da_Vincis_Anatomic_Painting_Of_Scull.jpg\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" srcset=\"https:\/\/www.miradorarts.com\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/05-Da_Vincis_Anatomic_Painting_Of_Scull.jpg 600w, https:\/\/www.miradorarts.com\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/05-Da_Vincis_Anatomic_Painting_Of_Scull-218x300.jpg 218w\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"826\" \/><\/p>\n<p class=\"wp-caption-text\">Leonardo da Vinci, Dibujo anat\u00f3mico de un cr\u00e1neo,\u00a0<em>c<\/em>. 1489.<\/p>\n<\/div>\n<p>Al salir de la consulta, el anticuario-cronopio llam\u00f3 a unos operarios para redecorar su tienda con la ilusi\u00f3n de integrar a Dominique en su oficio y establecer una bella relaci\u00f3n padre-hijo.\u00a0 Una vez acabada la tienda, que luc\u00eda esplendida y moderna, Dominique dej\u00f3 de levantarse son\u00e1mbulo por las noches, nunca m\u00e1s so\u00f1\u00f3 y las noches eran aburridas como un d\u00eda sin sol. El d\u00eda de Navidad despu\u00e9s de comer con sus padres y su novia anunci\u00f3 solemnemente que hab\u00eda decidido su futuro profesional: quer\u00eda ser psiquiatra, que es lo que siempre le hab\u00eda gustado. Isabelle levant\u00f3 la vista, un destello visual por encima de sus gafas recorri\u00f3 el comedor como un faro entre la niebla y entonces madre e hijo se miraron y ambos sonrieron con las bocas como espejos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.miradorarts.com\/es\/el-anticuario-sonambulo\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">miradorarts.com<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dominique Lambert tiene veinte a\u00f1os y vive en Par\u00eds. Su madre, Isabelle, es una reconocida psiquiatra y su padre, Christophe, un anticuario o cronopio. 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