{"id":15621,"date":"2011-11-29T13:07:31","date_gmt":"2011-11-29T12:07:31","guid":{"rendered":"https:\/\/nova.arturamon.com\/el-caravaggio-perdido\/"},"modified":"2019-11-19T12:44:25","modified_gmt":"2019-11-19T11:44:25","slug":"el-caravaggio-perdido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arturamon.com\/es\/el-caravaggio-perdido\/","title":{"rendered":"El caravaggio perdido"},"content":{"rendered":"<p>Descubrir el <em>Caravaggio perduto<\/em> es el sue\u00f1o de todo historiador del arte o de todo anticuario. Las posibilidades de encontrarlo a lo largo de una vida profesional son tan remotas como que te mate un rayo o te toque el Euromillon. Hay poqu\u00edsimos cuadros por perdidos y millones de buitres con la lupa preparada. Adem\u00e1s\u00a0 no s\u00f3lo vale la intuici\u00f3n sino que despu\u00e9s necesitas encontrar el consenso de la atribuci\u00f3n entre los m\u00e1ximos especialistas.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/arturamon.com\/bloc\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/Caravaggio.jpg\" data-rel=\"lightbox-image-0\" data-rl_title=\"\" data-rl_caption=\"\" title=\"\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-583\" src=\"https:\/\/arturamon.com\/bloc\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/Caravaggio-1024x823.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"482\" \/><\/a><\/p>\n<p>Nunca olvidar\u00e1 Ferdinando Bologna aquel d\u00eda, en los lejanos a\u00f1os cincuenta, que tras ense\u00f1arle a su maestro Roberto Longhi una fotograf\u00eda en blanco y negro de un cuadro que representaba el Martirio de santa \u00darsula sugiriendo con la boca peque\u00f1a una atribuci\u00f3n a Caravaggio, el <em>profesore<\/em> esboz\u00f3 una sonrisa paternal de la que colgaba un pitillo consumi\u00e9ndose y \u00a0le clav\u00f3 la mirada haciendo que no con el dedo.<\/p>\n<p>El cuadro es raro y se aleja de la iconograf\u00eda tradicional al representar a santa \u00darsula en el momento que el salvaje y demasiado pr\u00f3ximo rey huno le clava una flecha en el pecho. Moribunda, con el rostro casi de cera, intenta sac\u00e1rsela hurgando, con las manos, en sus entra\u00f1as. Es enigm\u00e1tica la disposici\u00f3n teatral de las figuras en una suerte de desaf\u00edo de las leyes del espacio propias de la pintura. La obra fue encargada por el pr\u00edncipe Andrea II Doria y realizada en 1610, dos meses antes de la muerte del artista, y se entreg\u00f3 al procurador de los Doria en N\u00e1poles, Lanfranco Massa, quien por tratar de secar r\u00e1pidamente el cuadro lo expuso al sol y como el barniz era muy grueso se abland\u00f3 en vez de secarse, informaci\u00f3n que conocemos por la correspondencia del mismo Massa que dice que quiere ir de nuevo \u00aba casa de Caravaggio para saber qu\u00e9 ten\u00eda que hacer para que no se estropeara \u00ab. Estas vicisitudes explican el mal estado de conservaci\u00f3n. El cuadro fue embarcado el 27 de mayo de ese a\u00f1o y lleg\u00f3 a G\u00e9nova el 18 de junio siguiente para ornamentar las paredes del pr\u00edncipe. Los avatares de la historia hicieron el resto para convertir la obra de un maestro en an\u00f3nima hasta que una banca napolitana la compr\u00f3 en 1973 con una atribuci\u00f3n a Mattia Preti.<\/p>\n<p>Debati\u00e9ndose entre su instinto y su fidelidad al maestro, Ferdinando Bologna opt\u00f3 por la segunda y nunca se perdonar\u00e1 haber actuado as\u00ed. Sobretodo cuando en 1974 a ra\u00edz del Congreso Internacional de Estudios Caravaggistas de Bergamo, Mina Gregori, la \u00fanica mujer disc\u00edpula de Longhi y hoy presidenta de su fundaci\u00f3n en Florencia, argument\u00f3 con s\u00f3lidos documentos la atribuci\u00f3n zanjando el asunto para siempre.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Artur Ramon<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Descubrir el Caravaggio perduto es el sue\u00f1o de todo historiador del arte o de todo anticuario. 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