{"id":15119,"date":"2015-06-05T14:40:25","date_gmt":"2015-06-05T12:40:25","guid":{"rendered":"https:\/\/nova.arturamon.com\/pere-maria-orts-el-ultimo-mecenas\/"},"modified":"2019-11-19T12:31:08","modified_gmt":"2019-11-19T11:31:08","slug":"pere-maria-orts-el-ultimo-mecenas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arturamon.com\/es\/pere-maria-orts-el-ultimo-mecenas\/","title":{"rendered":"Pere Mar\u00eda Orts, el \u00faltimo mecenas"},"content":{"rendered":"<p>En un pa\u00eds como el nuestro, donde somos incapaces de ponernos de acuerdo para que la ley de mecenazgo vea por fin la luz y donde el arte se asocia al lujo y no a la cultura, sobresalen figuras singulares como la de Pere Mar\u00eda Orts fallecido el pasado jueves 27 de febrero en Valencia a la edad de 93 a\u00f1os. Aunque era una un fil\u00f3logo i heraldista reconocido,- su libro <em>Historia de la senyera al Pa\u00eds Valenci\u00e0<\/em> (1979) es de referencia- lo conoc\u00ed en su faceta de coleccionista. \u201cDon Pere\u201d siempre vest\u00eda de negro ,- guard\u00f3 duelo eterno por su esposa-, que combinaba bien con su cabellera y su bigote recortado de nieve y sus maneras de otro siglo. Su aspecto austero contrastaba con su enorme riqueza forjada cuando hered\u00f3 de joven los terrenos sobre los que se edificar\u00eda el moderno Benidorm.<\/p>\n<p>Sin embargo Orts un\u00eda dos elementos que parecen irreconciliables entre nosotros: dinero y cultura. Paseaba por las calles de Valencia ataviado con su boina y catalanizaba el nombre de su calle. No tenia ni tel\u00e9fono, ni televisi\u00f3n y menos m\u00f3vil con lo cual solo pod\u00edas contactar con \u00e9l por carta. Te recib\u00eda en su casa con sus ojos despiertos, una sonrisa socarrona y una afabilidad antigua y te hac\u00eda pasar por un pasillo lleno de cuadros y de libros hac\u00eda un sal\u00f3n donde se hab\u00eda parado el reloj. Junt\u00f3 dos pisos en el centro de Valencia para poder albergar su colecci\u00f3n que compraba con pasi\u00f3n y rigor para donarlos a su ciudad. La misi\u00f3n de su vida fue financiar lo qu\u00e9 faltaba en las colecciones p\u00fablicas. \u00bfConocen alguna definici\u00f3n mejor de mecenazgo?. Para lograr este objetivo altruista impropio en nuestra cultura y m\u00e1s an\u00e1logo con la cultura filantr\u00f3pica que nutre los museos norteamericanos, trabaj\u00f3 junto al malogrado Fernando Benito, director del Museo de san Pio V para trazar una estrategia inteligente de adquisiciones y el resultado culmin\u00f3 en 2004 una donaci\u00f3n enorme al museo de trescientas obras con grandes maestros que van de Juan de Juanes a Sorolla pasando por Ribalta, Murillo, Zuloaga y Rusi\u00f1ol entre tantos otros a parte de tapices y mobiliario. Paralelamente hizo el mismo ejercicio con los libros y don\u00f3 pr\u00e1cticamente cuanto ten\u00eda. Siempre consider\u00f3 que esas obras que \u00e9l hab\u00eda adquirido las guardaba en casa en dep\u00f3sito, que el propietario real era el museo.<\/p>\n<p>Pere Mar\u00eda Orts fue un personaje de una relevancia cultural de gran calado, un intelectual catalanista en tierra hostil que segu\u00eda la senda de su amigo Joan Fuster, y al que hoy Pla le dedicar\u00eda un Homenot. A diferencia de muchos de algunos coleccionistas que se mueven m\u00e1s por vanidad que por sincero mecenazgo, Pere Mar\u00eda Orts fue un hombre discreto y humilde que realiz\u00f3 su labor en silencio. Cuando alguien le preguntaban por su misi\u00f3n obstinada y desinteresada dec\u00eda: \u201cas\u00ed se ama a una ciudad, no dici\u00e9ndolo\u201d. Este personaje de Balzac vivi\u00f3 sus \u00faltimos a\u00f1os en la Valencia del pelotazo y la especulaci\u00f3n demostrando con su trabajo que otra realidad es posible y que el mecenazgo es como la caridad: hay que realizarlo sin que se sepa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Artur Ramon Navarro<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En un pa\u00eds como el nuestro, donde somos incapaces de ponernos de acuerdo para que la ley de mecenazgo vea por fin la luz y donde el arte se asocia [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":24103,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[407,565],"tags":[],"class_list":["post-15119","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-blog-diario-artur-ramon","category-general-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/arturamon.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15119","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/arturamon.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/arturamon.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arturamon.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arturamon.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15119"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/arturamon.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15119\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arturamon.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/24103"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/arturamon.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15119"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/arturamon.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15119"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/arturamon.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15119"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}