{"id":15114,"date":"2015-06-05T14:55:45","date_gmt":"2015-06-05T12:55:45","guid":{"rendered":"https:\/\/nova.arturamon.com\/arte-y-cine-a-proposito-de-la-dama-de-oro\/"},"modified":"2018-11-08T19:00:39","modified_gmt":"2018-11-08T18:00:39","slug":"arte-y-cine-a-proposito-de-la-dama-de-oro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arturamon.com\/es\/arte-y-cine-a-proposito-de-la-dama-de-oro\/","title":{"rendered":"Arte y expolio en el cine"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #808080;\">Artur Ramon Navarro<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #808080;\">LA VANGUARDIA,\u00a016.05.2015<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Desde sus or\u00edgenes, el cine se ha mirado en el espejo del arte en busca de inspiraci\u00f3n. Los films se ha nutrido de las im\u00e1genes y sus trasfondos con desiguales resultados. Cinco son los grandes temas que ha abordado: la vida del artista como un h\u00e9roe rom\u00e1ntico, la fascinaci\u00f3n por las falsificaciones, los robos como subg\u00e9nero de acci\u00f3n, el coleccionismo o la met\u00e1fora de la posesi\u00f3n y ahora la restituci\u00f3n como recuperaci\u00f3n de la memoria.<\/p>\n<p>Entre las pel\u00edculas que se ocupan de las vidas de los artistas destacan tanto las historias como los actores que las han interpretado. Son caramelos para el lucimiento de los int\u00e9rpretes, y cuanto mejor es el actor, mejor acostumbra a ser el resultado. Destacan tanto la remota <em>Rembrandt<\/em> (1936), con un magistral Charles Laughton, como <em>El loco del pelo rojo<\/em> (1956), con el magn\u00edfico duelo interpretativo entre Kirk Douglas y Anthony Quinn como Van Gogh y Gauguin, respectivamente, pasando por <em>Los amantes de Montparnasse<\/em> (1958), con G\u00e9rard Philippe interpretando a Amedeo Modigliani, o el gran Anatoliy Solonitsyn en el papel del maestro del icono <em>Andrei Rublev<\/em> (1966), hasta la reciente <em>Mr Turner<\/em> (2015), con un soberbio Timothy Spall. Tambi\u00e9n el arte ha llegado al cine a trav\u00e9s de la literatura, como pasa en <em>La Belle Noiseuse<\/em> (1991), en la que Michel Piccoli se obsesiona por retratar el cuerpo desnudo de Emmanuelle B\u00e9art recreando <em>La obra maestra desconocida<\/em> de Balzac (ilustrada, a su vez, por Picasso en 1921). Sobre robos hay muchas pel\u00edculas \u2014arte y delito se asocian a menudo\u2014 y van desde <em>Topkapi<\/em> (1964) a <em>Trance<\/em> (2013), pasando por <em>C\u00f3mo robar un mill\u00f3n y\u2026<\/em> (1966), <em>La trampa<\/em> (1999; recordar\u00e1n a la bell\u00edsima Catherine Zeta-Jones enfundada en cuero), <em>The Maiden Heist<\/em> (2009), <em>El secreto de Thomas Crown<\/em> (2011) y <em>Headhunters<\/em> (2011), por solo citar algunas.<\/p>\n<p>El viaje de las obras de arte siempre nos ha fascinado porque en \u00e9l se condensa la historia y el azar. La literatura lo ha explotado en varias ocasiones. Mario Praz escribi\u00f3 el soberbio ensayo <em>La casa de la vida<\/em>, en el que narra su biograf\u00eda a trav\u00e9s de los muebles y objetos que coleccion\u00f3 en su palacio romano. Edmund de Waal nos explica en <em>La liebre con los ojos de \u00e1mbar<\/em> (Acantilado) el destino de una colecci\u00f3n de netsukes en un arco cron\u00f3logico que va del siglo XIX hasta hoy, de Viena a Kioto, pasando por Par\u00eds, en un viaje estimulante entre el pasado y el presente a trav\u00e9s de estas peque\u00f1as figuras japonesas de marfil, testigos inm\u00f3viles del devenir de nuestro tiempo, trama y m\u00e9todo literario en <em>flash back <\/em>que me ha recordado a la pel\u00edcula brit\u00e1nica <em>La dama de oro<\/em> de Simon Curtis, a\u00fan en nuestras pantallas.<\/p>\n<p>En 1997 visit\u00e9 por primera vez Viena y en el Belvedere admir\u00e9 el retrato de Adele Bloch-Bauer que Klimt hab\u00eda pintado noventa a\u00f1os atr\u00e1s: uno no puede dejar de mirar el rostro sensual de esta mujer ba\u00f1ada en oro, la Mona Lisa vienesa, tal como comentaba el guardi\u00e1n de la sala. Hace un a\u00f1o estuve en Nueva York y me reencontr\u00e9 con este cuadro ic\u00f3nico en la Neue Gallerie en mi camino al Met. \u00bfQu\u00e9 ha pasado en estos diecisiete a\u00f1os? Este itinerario es el que explica la pel\u00edcula <em>La dama de oro<\/em>, basada en la historia real del caso m\u00e1s relevante de restituci\u00f3n art\u00edstica a un particular de todos los tiempos.<\/p>\n<p>En 1998 Maria Altmann (Helen Mirren) enterr\u00f3 a su hermana en California y descubri\u00f3 entre sus papeles la procedencia del retrato que Klimt hab\u00eda pintado a su t\u00eda, Adele Bloch-Bauer, una de las mujeres m\u00e1s bellas e influyentes de la Viena de la Secesi\u00f3n. Decidi\u00f3 entonces emprender una batalla legal para recuperar el cuadro y se vali\u00f3 de los servicios de un joven abogado Arnold Schoenberg (Ryan Reynolds), nieto del celebre compositor vien\u00e9s. <em>La dama de oro<\/em> entrelaza en <em>flash backs<\/em> episodios del pasado \u2014los avatares de la familia Bloch-Bauer\u2014 con los del presente \u2014la batalla legal para recuperar el retrato que les pertenece\u2014: ellos contra el Estado austriaco, David contra Goliat. El trasfondo de la pel\u00edcula no es s\u00f3lo el valor que tiene un cuadro \u2014por el que m\u00e1s tarde Ronald S. Lauder, empresario jud\u00edo hijo de la fundadora de la empresa de cosm\u00e9tica Est\u00e9e Lauder, pagaria 136 millones de d\u00f3lares (casi un mill\u00f3n por cent\u00edmetro cuadrado) para colgarlo en su museo de la Quinta Avenida\u2014, sino la restituci\u00f3n. En una escena de la pel\u00edcula, la se\u00f1ora Altmann \u2014excelente Helen Mirren\u2014 se pregunta qu\u00e9 es la restituci\u00f3n y responde con una definici\u00f3n de diccionario: \u00abla devoluci\u00f3n a su original propietario de un bien perdido o robado\u00bb. Durante el Tercer Reich, cientos de miles de obras de arte fueron sustra\u00eddas a los jud\u00edos. En rigor, la c\u00ednica maquinaria nazi consist\u00eda en financiar el Holocausto a trav\u00e9s de los bienes incautados a los propios jud\u00edos. La primera generaci\u00f3n de las v\u00edctimas de la Sho\u00e1 prioriz\u00f3 naturalmente el factor humano y no se ocup\u00f3 demasiado de la restituci\u00f3n. La caja de Pandora se abri\u00f3 con la segunda y ahora ya tercera generaciones, que buscan en el pasado, a trav\u00e9s de las obras de arte, respuestas sobre la identidad perdida. La barbarie del nazismo no s\u00f3lo acab\u00f3 con millones de personas sino que arras\u00f3 buena parte de la cultura centroeuropea. La sociedad europea actual a\u00fan hoy sufre los efectos de la brutal amputaci\u00f3n humana y cultural del nazismo.<\/p>\n<p>El caso de <em>La dama de oro<\/em> es paradigm\u00e1tico por la importancia de la obra en s\u00ed y por colgar de un museo p\u00fablico de gran relevancia. Como se sabe, se resolvi\u00f3 a trav\u00e9s de una demanda que s\u00f3lo un tribunal de California acept\u00f3 y gracias a las pruebas que permitieron conocer la voluntad del original propietario del cuadro, que no era la propia retratada, como se cre\u00eda, sino su marido, Leopold. A trav\u00e9s de cartas y de los testamentos de ambos se pudo probar que la donaci\u00f3n que Adele hizo de su retrato al Belvedere no ten\u00eda validez, en tanto que ella no era la propietaria legal del mismo, sino quien lo pag\u00f3 a Klimt, su marido Leopold, que lo hab\u00eda dejado en herencia a sus sobrinas. Un proceso complejo que la pel\u00edcula despacha con epid\u00e9rmico manique\u00edsmo: buenos contra malos. Los buenos son Maria Altmann y su abogado y los malos no son parad\u00f3jicamente los nazis, sino las autoridades democr\u00e1ticas vienesas, que se niegan a devolver un cuadro que es para ellos una cuesti\u00f3n de Estado. Es una pena que esta simplificaci\u00f3n de la trama empa\u00f1e la pel\u00edcula porque la deja sin matices, muy a la americana. Quien quiera conocer la verdadera historia, mejor que vea el documental <em>Adele\u2019s Wish<\/em> (2008), de Terrence Turner, casado con una nieta de Maria Altmann. Posiblemente, la mala gesti\u00f3n de las autoridades vienesas, que minusvaloraron el empe\u00f1o y voluntad f\u00e9rrea de la Sra. Altmann fue la causa de la resoluci\u00f3n judicial, que abre un precedente para otros posibles casos. Sin ir m\u00e1s lejos, las autoridades alemanas gestionaron pesimamente el asunto Gurlitt, que ya coment\u00e9 en estas mismas p\u00e1ginas, que es un caso de restituci\u00f3n a la inversa; es decir, el descendiente de un marchante que colabor\u00f3 con los nazis que atesoraba obras, algunas de las cuales fueron incautadas a los jud\u00edos. La prepotencia alemana acab\u00f3 con una donaci\u00f3n de Cornelius Gurlitt al Museo de Bellas Artes de Berna y la dimensi\u00f3n medi\u00e1tica del caso acab\u00f3 con su longeva y secreta vida. \u00bfPara cuando otra pel\u00edcula?.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/cultura\/20150516\/54431672042\/arte-expolio-cine.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Acceso art\u00edculo<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Artur Ramon Navarro LA VANGUARDIA,\u00a016.05.2015 &nbsp; Desde sus or\u00edgenes, el cine se ha mirado en el espejo del arte en busca de inspiraci\u00f3n. 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