{"id":15071,"date":"2015-10-24T11:17:32","date_gmt":"2015-10-24T09:17:32","guid":{"rendered":"https:\/\/nova.arturamon.com\/la-casa-de-la-vida-de-mario-praz\/"},"modified":"2023-12-26T13:12:27","modified_gmt":"2023-12-26T12:12:27","slug":"la-casa-de-la-vida-de-mario-praz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arturamon.com\/es\/la-casa-de-la-vida-de-mario-praz\/","title":{"rendered":"La casa de vida de Mario Praz"},"content":{"rendered":"<p>A\u00fan hoy en Italia no se puede nombrar el nombre Mario Praz (Roma, 1886-1982),- uno de los <em>connoisseurs<\/em> m\u00e1s destacados del siglo XX-, sin que te miren mal. Su nombre va asociado a la mala fortuna y suele acompa\u00f1arse con los adjetivos del innombrable, el maligno o <em>il jettatore <\/em>que en italiano significa gafe \u00bfDe d\u00f3nde ven\u00eda esta mala fama?. Quiz\u00e1s por su aspecto siniestro, con cara de gremlin, o por haberse dedicado a temas relacionados con la carne, la muerte y la literatura rom\u00e1ntica o por haber sido una de las \u00fanicas personas del mundo que sufri\u00f3 un accidente de g\u00f3ndola en Venecia. <em>Chi lo s\u00e0<\/em>\u2026El propio profesor aliment\u00f3 esta aura de mal fario que le acompa\u00f1\u00f3 toda su vida y cuando alguien le daba la noticia de alg\u00fan conocido que hab\u00eda sufrido alg\u00fan percance o perecido sol\u00eda decir: <em>visto quanto sono stato bravo?<\/em> Aunque Luchino Visconti se inspir\u00f3 en Praz para caracterizar al viejo profesor en <em>Confesiones (1974)<\/em><i>,<\/i> Burt Lancaster era su ant\u00edtesis est\u00e9tica. Praz viv\u00eda en el palacio Ricci de Via Giulia donde hoy hay un museo que alberga su colecci\u00f3n y la memoria del cual qued\u00f3 grabada en su magn\u00edfica y enigm\u00e1tica autobiograf\u00eda <em>La casa de la vida.<\/em> De hecho, es su vida explicada a trav\u00e9s de c\u00f3mo fue decorando su casa, tema que conoc\u00eda bien y que desarroll\u00f3 de manera general en\u00a0 <em>La filosofia de l\u2019arredamento<\/em>.<\/p>\n<p>Mario Praz fue un italiano de corte anglosaj\u00f3n. Su erudici\u00f3n y su capacidad de establecer analog\u00edas con el mundo literario y filos\u00f3fico hac\u00edan de Praz un intelectual especial, alejado del mundanal ruido (quiz\u00e1s por eso nutri\u00f3 mejor que nadie su aureola de gafe) y del mundo medi\u00e1tico que tan bien utilizaron colegas suyos como Federico Zeri<em>. La casa de la vida<\/em> es un libro que deber\u00eda ser de lectura obligatoria para los que nos dedicamos al anticuariado o al coleccionismo. Describe las estancias abigarradas de su casa llenas de muebles Imperio y Biedermeier y cuadros costumbristas y miniaturas, la historia de c\u00f3mo compr\u00f3 cada obra para recrear un colecci\u00f3n como un mundo comprimido y explica muy bien al coleccionista como un Dios menor que va creando su Universo a trav\u00e9s de los objetos, de los muebles, las porcelanas, las ceras\u2026 Hoy vas a casa de tus amigos y parece que les hayan robado (los da\u00f1os colaterales del minimalismo mal entendido son colosales) aunque a veces pienso que es mejor nada que cuadros malos y muebles de contendor. Hoy los muebles antiguos se venden vergonzosamente a precio de saldo y pronto ser\u00e1n m\u00e1s baratos que los de una multinacional sueca el nombre del cual ahora no recuerdo. No hay gusto por los muebles y por esto leer a Praz es de las pocas ventanas donde respirar aire fresco y encontrar citas como perlas: \u201c a menudo las cosas se convierten en algo m\u00e1s que cosas; mientras las personas se acostumbran a convertir un poco en cosas\u201d. \u201cl[:es]A\u00fan hoy en Italia no se puede nombrar el nombre Mario Praz (Roma, 1886-1982),- uno de los\u00a0<em>connoisseurs<\/em>\u00a0m\u00e1s destacados del siglo XX-, sin que te miren mal. Su nombre va asociado a la mala fortuna y suele acompa\u00f1arse con los adjetivos del innombrable, el maligno o\u00a0<em>il jettatore\u00a0<\/em>que en italiano significa gafe \u00bfDe d\u00f3nde ven\u00eda esta mala fama?. Quiz\u00e1s por su aspecto siniestro, con cara de gremlin, o por haberse dedicado a temas relacionados con la carne, la muerte y la literatura rom\u00e1ntica o por haber sido una de las \u00fanicas personas del mundo que sufri\u00f3 un accidente de g\u00f3ndola en Venecia.\u00a0<em>Chi lo s\u00e0<\/em>\u2026El propio profesor aliment\u00f3 esta aura de mal fario que le acompa\u00f1\u00f3 toda su vida y cuando alguien le daba la noticia de alg\u00fan conocido que hab\u00eda sufrido alg\u00fan percance o perecido sol\u00eda decir:\u00a0<em>visto quanto sono stato bravo?<\/em>\u00a0Aunque Luchino Visconti se inspir\u00f3 en Praz para caracterizar al viejo profesor en\u00a0<em>Confesiones (1974)<\/em><i>,<\/i>\u00a0Burt Lancaster era su ant\u00edtesis est\u00e9tica. Praz viv\u00eda en el palacio Ricci de Via Giulia donde hoy hay un museo que alberga su colecci\u00f3n y la memoria del cual qued\u00f3 grabada en su magn\u00edfica y enigm\u00e1tica autobiograf\u00eda\u00a0<em>La casa de la vida.<\/em>\u00a0De hecho, es su vida explicada a trav\u00e9s de c\u00f3mo fue decorando su casa, tema que conoc\u00eda bien y que desarroll\u00f3 de manera general en\u00a0\u00a0<em>La filosofia de l\u2019arredamento<\/em>.<\/p>\n<p>Mario Praz fue un italiano de corte anglosaj\u00f3n. Su erudici\u00f3n y su capacidad de establecer analog\u00edas con el mundo literario y filos\u00f3fico hac\u00edan de Praz un intelectual especial, alejado del mundanal ruido (quiz\u00e1s por eso nutri\u00f3 mejor que nadie su aureola de gafe) y del mundo medi\u00e1tico que tan bien utilizaron colegas suyos como Federico Zeri<em>.\u00a0La casa de la vida<\/em>\u00a0es un libro que deber\u00eda ser de lectura obligatoria para los que nos dedicamos al anticuariado o al coleccionismo. Describe las estancias abigarradas de su casa llenas de muebles Imperio y Biedermeier y cuadros costumbristas y miniaturas, la historia de c\u00f3mo compr\u00f3 cada obra para recrear un colecci\u00f3n como un mundo comprimido y explica muy bien al coleccionista como un Dios menor que va creando su Universo a trav\u00e9s de los objetos, de los muebles, las porcelanas, las ceras\u2026 Hoy vas a casa de tus amigos y parece que les hayan robado (los da\u00f1os colaterales del minimalismo mal entendido son colosales) aunque a veces pienso que es mejor nada que cuadros malos y muebles de contendor. Hoy los muebles antiguos se venden vergonzosamente a precio de saldo y pronto ser\u00e1n m\u00e1s baratos que los de una multinacional sueca el nombre del cual ahora no recuerdo. No hay gusto por los muebles y por esto leer a Praz es de las pocas ventanas donde respirar aire fresco y encontrar citas como perlas: \u201c a menudo las cosas se convierten en algo m\u00e1s que cosas; mientras las personas se acostumbran a convertir un poco en cosas\u201d. \u201cl[:en]A\u00fan hoy en Italia no se puede nombrar el nombre Mario Praz (Roma, 1886-1982),- uno de los\u00a0<em>connoisseurs<\/em>\u00a0m\u00e1s destacados del siglo XX-, sin que te miren mal. Su nombre va asociado a la mala fortuna y suele acompa\u00f1arse con los adjetivos del innombrable, el maligno o\u00a0<em>il jettatore\u00a0<\/em>que en italiano significa gafe \u00bfDe d\u00f3nde ven\u00eda esta mala fama?. Quiz\u00e1s por su aspecto siniestro, con cara de gremlin, o por haberse dedicado a temas relacionados con la carne, la muerte y la literatura rom\u00e1ntica o por haber sido una de las \u00fanicas personas del mundo que sufri\u00f3 un accidente de g\u00f3ndola en Venecia.\u00a0<em>Chi lo s\u00e0<\/em>\u2026El propio profesor aliment\u00f3 esta aura de mal fario que le acompa\u00f1\u00f3 toda su vida y cuando alguien le daba la noticia de alg\u00fan conocido que hab\u00eda sufrido alg\u00fan percance o perecido sol\u00eda decir:\u00a0<em>visto quanto sono stato bravo?<\/em>\u00a0Aunque Luchino Visconti se inspir\u00f3 en Praz para caracterizar al viejo profesor en\u00a0<em>Confesiones (1974)<\/em><i>,<\/i>\u00a0Burt Lancaster era su ant\u00edtesis est\u00e9tica. Praz viv\u00eda en el palacio Ricci de Via Giulia donde hoy hay un museo que alberga su colecci\u00f3n y la memoria del cual qued\u00f3 grabada en su magn\u00edfica y enigm\u00e1tica autobiograf\u00eda\u00a0<em>La casa de la vida.<\/em>\u00a0De hecho, es su vida explicada a trav\u00e9s de c\u00f3mo fue decorando su casa, tema que conoc\u00eda bien y que desarroll\u00f3 de manera general en\u00a0\u00a0<em>La filosofia de l\u2019arredamento<\/em>.<\/p>\n<p>Mario Praz fue un italiano de corte anglosaj\u00f3n. Su erudici\u00f3n y su capacidad de establecer analog\u00edas con el mundo literario y filos\u00f3fico hac\u00edan de Praz un intelectual especial, alejado del mundanal ruido (quiz\u00e1s por eso nutri\u00f3 mejor que nadie su aureola de gafe) y del mundo medi\u00e1tico que tan bien utilizaron colegas suyos como Federico Zeri<em>.\u00a0La casa de la vida<\/em>\u00a0es un libro que deber\u00eda ser de lectura obligatoria para los que nos dedicamos al anticuariado o al coleccionismo. Describe las estancias abigarradas de su casa llenas de muebles Imperio y Biedermeier y cuadros costumbristas y miniaturas, la historia de c\u00f3mo compr\u00f3 cada obra para recrear un colecci\u00f3n como un mundo comprimido y explica muy bien al coleccionista como un Dios menor que va creando su Universo a trav\u00e9s de los objetos, de los muebles, las porcelanas, las ceras\u2026 Hoy vas a casa de tus amigos y parece que les hayan robado (los da\u00f1os colaterales del minimalismo mal entendido son colosales) aunque a veces pienso que es mejor nada que cuadros malos y muebles de contendor. Hoy los muebles antiguos se venden vergonzosamente a precio de saldo y pronto ser\u00e1n m\u00e1s baratos que los de una multinacional sueca el nombre del cual ahora no recuerdo. No hay gusto por los muebles y por esto leer a Praz es de las pocas ventanas donde respirar aire fresco y encontrar citas como perlas: \u201c a menudo las cosas se convierten en algo m\u00e1s que cosas; mientras las personas se acostumbran a convertir un poco en cosas\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A\u00fan hoy en Italia no se puede nombrar el nombre Mario Praz (Roma, 1886-1982),- uno de los connoisseurs m\u00e1s destacados del siglo XX-, sin que te miren mal. 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